Resonancia: ¿cómo amplificamos nuestra voz sin forzar?
Resonar no es cantar más fuerte. Es vibrar mejor.
Uno de los conceptos más liberadores que puedes descubrir al aprender a cantar es que no necesitas gritar para que tu voz se escuche. Solo necesitas resonar.
La resonancia vocal ocurre cuando el sonido generado por tus cuerdas vocales se amplifica gracias al uso eficiente del tracto vocal, es decir, los espacios por donde pasa y se moldea el sonido. Según Marco Guzmán, la resonancia no es un fenómeno mágico ni un efecto externo, sino un resultado natural de una buena configuración del tracto vocal. Esta incluye la apertura de la boca, la posición de la lengua, el paladar blando, y la forma de la faringe. Una voz resonante no necesita ser forzada: se proyecta sola cuando el cuerpo está alineado y los resonadores están libres para vibrar.
¿Qué es la resonancia vocal?
Según la ciencia vocal, el sonido se produce en dos etapas:
- Fuente: las cuerdas vocales generan una vibración.
- Filtro: el tracto vocal (boca, lengua, paladar, faringe) da forma y amplifica ese sonido.
Resonar bien es aprovechar al máximo ese filtro. Es colocar el sonido en los lugares donde vibra con facilidad y se expande sin tensión.
¿Cómo sabes si estás resonando bien?
- Sientes cosquilleo en labios, nariz o paladar, y puedes percibir armónicos en tu voz
- Tu voz se escucha clara y con cuerpo sin hacer fuerza
- Puedes proyectar sin esfuerzo físico
La buena resonancia genera una sensación de expansión y libertad. Y sí, se entrena.
Ejercicio simple de resonancia (basado en Marco Guzmán – técnica semiocluida):
En su artículo «Semi-Occluded Vocal Tract Exercises in Voice Therapy and Training» (Guzmán et al., 2013), Marco Guzmán recomienda el uso de ejercicios con tracto vocal semiocluido (SOVT) para mejorar la resonancia y reducir la presión en las cuerdas vocales.
Uno de los ejercicios más eficaces y seguros es el uso del tube phonation (fonación en tubo):
- Toma una pajita (pitillo o sorbete) y colócala dentro de un vaso con agua, asegurándote de que entre 1 a 2 cm del tubo estén sumergidos.
- Inhala de forma natural y luego emite un sonido con una vocal (por ejemplo, una «U») a través de la pajita.
- Observa la vibración de las burbujas. El flujo debe ser constante, sin cortes, y el cuerpo debe permanecer relajado.
Este ejercicio promueve una mejor interacción entre presión subglótica y configuración del tracto vocal, facilitando la resonancia y la eficiencia fonatoria sin forzar la laringe.
Puedes leer más sobre este enfoque en:
Guzmán, M., Laukkanen, A. M., Krupa, P., Malyska, N., & Scherer, R. C. (2013). «Vocal Tract and Glottal Function During and After Vocal Exercises With Semi-Occluded Vocal Tract». Journal of Voice.




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