Bueno, comenzaré diciendo algo que todos ya sabemos:  hay personas autodidactas (quienes han aprendido por sus propios medios) como ocurre en muchas áreas artísticas, bien sea por imitación o porque tienen la capacidad de percibir las cosas con mayor facilidad, o por un talento heredado a través del ADN.

Aquellos que iniciamos nuestra profesión como en mi caso, aprendiendo a tocar instrumentos desde muy pequeños, hemos incorporado el oído musical, y esto resulta en una gran ventaja, estoy de acuerdo. Pero haber estudiado música en un conservatorio no facilita automáticamente la habilidad de cantar, aunque se trate de una habilidad “musical”, puedo decirlo según mi propia experiencia. Esto es así porque cantar no sólo supone acertar las notas, no sólo consiste en afinar.

En el caso del “canto” hay algo fundamental a tener en cuenta, algo peculiar y distintivo que no sucede en ninguna otra materia: casi todas las otras disciplinas son visibles, y ejemplificadoras, es decir, tu puedes “ver” lo que estás haciendo y comparar con la vista en base a un ejemplo. Sin embargo cuando cantamos, no podemos ver lo que sucede dentro de nuestro órgano fonador, no podemos ver lo que ocurre en nuestra laringe, y por supuesto, en nuestras cuerdas vocales.

Entonces ¿Cómo puedes saber si lo estás haciendo bien? ¿Quién es capaz de “ver” lo que ocurre en tu voz cuando cantas?

Solo es capaz de conseguirlo aquél que lo ha estudiado, ejercitado y experimentado. Aquel que haya capacitado su oído para decirte lo que sucede cuando utilizas tu voz, para ayudarte a optimizar y potenciar tus puntos ventajosos, y si tienes un punto débil, ayudarte a corregirlo.

Pero hay algo más. Cuando cantas, percibes el sonido de tu voz que está siendo modificado por tus propios resonadores. Esto significa que tú, y solo tú, te escuchas de esa manera. Cualquier persona que esté delante de ti, lo percibe de una manera diferente. Es por eso que muchos alumnos que me piden grabarse, luego de escucharse dicen: ¿esa es mi voz?

Entonces ¿cómo puedes hacer para corregirte a ti mismo?

Es por eso que casi todos en cualquier disciplina artística, autodidactas o no, alguna vez necesitamos de un profesional que nos guíe.

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